Mi ordenador va lento: ¿SSD, más RAM o toca cambiarlo?
31 de agosto de 2026
«Va lento» es, de largo, el motivo número uno por el que me llaman. Y tiene algo bueno: casi siempre tiene solución, y casi nunca es comprar un ordenador nuevo. Te cuento cómo pienso yo el diagnóstico, para que nadie te venda lo que no necesitas — ni siquiera yo.
Por qué un ordenador «se vuelve» lento
Un ordenador no se desgasta como un coche. Lo que pasa con los años es una suma de cosas:
- El software engorda. Cada versión de Windows, del navegador y de tus programas pide un poco más que la anterior. Tu equipo es el mismo; lo que le pides, no.
- Se acumula mugre digital. Programas que se instalan «para probar», barras y utilidades que arrancan solas, restos de cosas desinstaladas a medias.
- El disco se llena o envejece. Un disco casi lleno ahoga a Windows; uno mecánico con años, además, empieza a fallar en silencio.
- A veces, algo peor: un virus o programa espía consumiendo el equipo de fondo.
La clave está en separar qué parte es limpieza, qué parte es una pieza concreta y qué parte es que el equipo, sencillamente, ya cumplió su ciclo.
El disco: el culpable en la mayoría de los casos
Si tu ordenador tiene más de 6-7 años y tarda minutos en arrancar, lo más probable es que lleve un disco mecánico — una pieza con motor y partes móviles, tecnología de otra época. Sustituirlo por un SSD (un disco sin partes móviles, muchísimo más rápido) es la intervención con mejor relación resultado-precio de toda la informática: el mismo equipo pasa de arrancar en tres minutos a hacerlo en veinte segundos.
Ojo al matiz importante: el SSD hace el equipo rápido, no nuevo. No arregla un procesador que se queda corto ni convierte en compatible un equipo que no puede pasar a Windows 11 — eso lo explico en qué hacer con Windows 10 sin soporte.
La memoria: cuándo ayuda más RAM (y cuándo no)
La memoria RAM es la mesa de trabajo del ordenador: si es pequeña, todo se atasca al tener varias cosas abiertas. Señal típica de falta de RAM: el equipo va bien recién arrancado y se arrastra cuando llevas un rato con el navegador, el correo y el programa de gestión abiertos a la vez.
- Con 4 GB, ampliar se nota muchísimo.
- Con 8 GB, depende del uso; para ofimática normal suele bastar.
- Con 16 GB o más, la lentitud casi nunca es cosa de la memoria: buscar ahí es tirar el dinero.
Cuándo no compensa tocar nada
Soy el primero en decírtelo cuando es el caso. No compensa invertir en un equipo cuando:
- El procesador se queda corto para lo que necesitas hoy (ninguna pieza barata arregla eso).
- No puede ejecutar un sistema operativo con soporte y actualizaciones de seguridad.
- La reparación necesaria (placa, pantalla en algunos portátiles) cuesta cerca de lo que vale un equipo mejor de segunda mano o uno nuevo ajustado.
En ese caso te ayudo igual: elegir bien el sustituto, pasar todos tus datos y dejar el viejo borrado de forma segura.
Cómo lo diagnostico a domicilio
Sin que cargues con la torre ni te quedes sin ordenador una semana:
- Vengo a tu casa o negocio y miro el equipo delante de ti.
- Te digo qué le pasa en cristiano: disco, memoria, limpieza, virus o vejez.
- Te doy precio cerrado antes de tocar nada. Tú decides con toda la información, y el diagnóstico se descuenta si haces la reparación conmigo.
Si tu ordenador te hace perder tiempo cada día, escríbeme y lo miramos: así funciona la reparación de ordenadores a domicilio.